Interesante es el hecho de que, en mi intención de reflotar este blog (con o sin audiencia, no me interesa eso en este momento), me encontré con este borrador que tenía hace… quizá un año, por el tema que trata. Y el título es más que apropiado. :)
“Y se vinieron las clases nomás!
Es curioso, pero no siento lo mismo que cuando era “la vuelta a clases” en el secundario…
Antes era como que los días tenian otro olor, otro “feeling”, por no tener una palabra más adecuada en mente. Ahora ir de nuevo a la facu se siente como cualquier otro dia, como levantarse en la mañana (o mediodía, dependiendo de sus horarios), como ir al baño a… (bueno, ejem, demasiada información).
Entonces es como que se pierde el entusiasmo. Más para gente como yo que no le interesa hacer sociales con gente nueva.
CASI, pero CASI, que podría decir que pierdo el tiempo. Lo que me aleja de la idea, lo suficiente para decir “casi”, es que voy a la facu para tener un título para despues ganarme la vida con eso (que eso espero).”
No voy a decir que mi pensamiento tuvo un giro de 180º al respecto, nada más lejos de la verdad. Hubo ciertos cambios, eso sí.
No me desvivo por hacer sociales ahora, pero no soy tan indiferente al respecto. No me molestaría en absoluto. En cuanto a la facultad, si me preguntasen ahora qué opino, porqué sigo cursando, yo diría: “Invertí demasiado tiempo y esfuerzo en esto. Tengo que terminarlo para no sentir que desperdicié 4 años de mi vida. Quiero creer que esto tiene futuro en mí, y que me va a permitir desarrollarme en algún aspecto primordial de mi vida.”
Pensamientos mucho más maduros, no?
Cuando uno lo pone en perspectiva, es asombroso lo mucho que cambia una persona por dentro a lo largo de tan poco tiempo, como es un año. Dios mío, estoy sonando como un adulto.
Dónde se fue la chispa?
Por lo menos sé que la hubo, alguna vez. O eso quiero creer.
Muchos deseos de creer, no? Síntoma de falta de esperanza? Síntoma de decepciones en la vida?
Todavía espero el milagro que me devuelva la alegría que perdí… Alguna vez… En algún momento. Por lo menos sé que hay alguien que me presta una sonrisa de vez en cuando, cuando la recuerdo.
Y pensar que quería reflotar esto con un comentario interesante, algo más entretenido para todo el mundo.
Algunas cosas no salen como uno quiere.